domingo 20 de mayo de 2007

Temporalmente abandonado

Blog temporalmente abandonado por su autor en espera de nuevas tristezas.

viernes 9 de febrero de 2007

Y sin embargo, se mueve

Ya voy aprendiendo que no existe lo definitivo,
que esta vida es el triunfo de lo provisional.
La realidad se representa a sí misma,
es tan sólo una de sus múltiples posibilidades.
Y están las cosas en el aire,
siempre a punto de ocupar otro lugar.
Así también yo existo
únicamente mientras me vuelvo otro.
Soy lo que estoy a punto de dejar de ser.
Me creo en tránsito.
En movimiento.
Nunca lo suficientemente quieto
como para decir: éste es mi sitio.
Nunca tanto tiempo el mismo
como para decir: éste soy yo.
Creo que todo se mueve
y que quizá eso sea lo único cierto:
que no es posible alcanzar lo definitivo,
pero sí habitar el cambio.

jueves 1 de febrero de 2007

Estrella fugaz

Este milagro podría apagarse.
Podría durar sólo un parpadeo.
Abrir los ojos y que todo hubiera pasado.
Cerrarlos y que jamás hubiese existido.
Y es problable que justo ésa sea la distancia
que media entre siempre y nunca: un parpadeo.
Dentro de un abrir y cerrar de ojos
todo cuanto creemos infinito.

lunes 22 de enero de 2007

El túnel

Al más mínimo descuido,
al presente se le abre una puerta
y a través de ella veo a un tipo
que camina a lo largo de un túnel.
Ahí está él: soy yo,
caminando hacia mi propio pasado,
cubriendo la distancia que media
entre ésta y otras vidas que tuve.
Mas, con una palabra,
con un ruido,
con una voz que lleve puesto mi nombre basta
para que regrese a lomos de un segundo
con una pregunta entre los dientes:
¿Será cierto que existe el pasado?
Y en el caso de serlo
–en el caso de ser cierto
que el tiempo que ya fue, de algún modo,
todavía sea–,
¿tendrá un espacio en el que seguir sucediendo?
¿Podrá el pasado existir fuera de nosotros?

lunes 15 de enero de 2007

Tu nombre

Voy a escribir tu nombre en la arena.
Me dan igual el estruendo del mundo
y el graznido de los pájaros.
No me importa que el viento sople
o que el frío aprenda cómo me llamo.
Yo voy a escribir tu nombre en la arena.
Me trae sin cuidado lo que digan las noticias,
la pasarela Cibeles
o el último discurso del rey de la baraja.
Con mis manos voy a escribir tu nombre sobre la arena.
Y lo haré bien firme,
con letra clara,
a una distancia suficiente como para que esté a salvo
de todas las olas que lo quieran borrar.
Será como un conjuro.
Algo que haré con mis propias manos.
Escribir tu nombre.
No el de aquí.
No el de ahora.
El que es tuyo en todas partes.
En todo tiempo.
Escribiré tu verdadero nombre sobre la arena
y algún día tú tendrás que venir a reclamarlo.

miércoles 3 de enero de 2007

El nombre de las cosas

Tienen todas las cosas su nombre:
ciudad,
casa,
habitación…
Todas las cosas tienen su nombre:
lámpara,
cama,
almohada...
Incluso en la oscuridad,
cuando nadie las ve,
tienen todas las cosas
—bolígrafo,
cuaderno,
poema—
su nombre.
Pero ocurre que seguramente
no lo saben.

miércoles 27 de diciembre de 2006

Fabuladora

No es exactamente mentira
que el recuerdo sea siempre más dulce que la vida.
No es que la memoria mienta.
Es que flirtea con la ficción.